
Es muy común que se describa a los mensajes multimedia como aquellos que reúnen en un soporte único texto, sonido e imagen estática y móvil. Esa es una descripción básica. Con el tiempo, los equipos de realidad virtual han logrado involucrar otros sentidos, como el oflativo o el táctil. En la primavera de 2000 se difundió la noticia de un nuevo aparato que permitía reproducir aromas de forma remota a través de mensajes enviados por correo electrónico.
La comunicación multimedia requiere necesariamente de una serie de soportes técnicos para poder funcionar de manera integrada. Sin embargo, como afirma Ramón Salaverría, “Sólo mediante la digitalización de la información es posible conjugar soportes textuales y audiovisuales. Pero el hecho de que sea condición no implica que forme parte de su esencia: es como si se dijera que las cartas se caracterizan por el papel y el sobre en el que se envían. El éxito del correo electrónico nos ha demostrado que se pueden enviar cartas sin necesidad de papel ni sobre. De igual manera, en la comunicación multimedia, como en las cartas, lo definitorio es el contenido, no el soporte”.
La comunicación multimedia necesita como soporte: formato digital e interactividad. Este soporte hace que el emisor construya un mensaje multimedia que debe ser un producto polifónico pero, además, debe ser unitario.
Así, Salaverría, concluye que las claves de lo multimedia se reducirían básicamente a dos: información en multicódigo y unidad comunicativa.
No basta que el mensaje multimedia tenga texto, sonido e imágenes por ejemplo. Tiene que tener una armonía y unidad. Allí empieza la discusión sobre si realmente existe un producto multimedia. Últimamente se consolida el término integración multimedia, que no es otra cosa que la integración de varios códigos en un mensaje único.
Un sistema multimedia está constituido por un conjunto de informaciones representadas en múltiples materias expresivas -texto, sonido e imagen estática o en movimiento- y codificadas digitalmente, registradas en un soporte cerrado o off line, como por ejemplo el CD-ROM o el DVD.


